Entra en vigor el Real Decreto de Autoconsumo, o “Impuesto al Sol”

Entra en vigor el Real Decreto de Autoconsumo, o “Impuesto al Sol”

El pasado octubre dedicamos un post a una noticia de la que nos hacíamos eco, y que versaba sobre las medidas que el gobierno había publicado en el Real Decreto 900/2015 de 9 de octubre. Básicamente, en éste se regula lo que se denomina “peaje de respaldo” al autoconsumo energético, lo que se ha dado a conocer como “impuesto al sol”, que en definitiva consiste en gravar el autoconsumo de la energía que se produce desde esos paneles, esto es, imponer una tasa por la posesión de estos equipos, entre otras fórmulas que reglan qué se hace con el excedente de energía generada y no consumida, por ejemplo.

La medida está pensada para que afecte a los “consumidores mixtos”, es decir, aquellos que no son autosuficientes y que necesitan el respaldo de la energía de la red eléctrica cuando no se ha generado suficiente energía, o en los momentos en los que no hay sol. El problema es que, lo que se desprende de esta regulación, son unos criterios que algunos califican de “excesivos”, pues no se tarifica solo y cuando se necesita recurrir a dicha red, sino que también se obliga a los consumidores a pagar una parte fija en el contrato, determinada por la potencia del sistema instalado, y otra parte variable correspondiente a la energía autoproducida.

Esto provoca que la amortización del sistema, y el buscado ahorro en la factura de la luz pase a estar por encima de los 30 años.

La polémica viene de lejos. En 2013, la prestigiosa revista Forbes dedicó un artículo ridiculizando el proyecto porque, entre otras cosas, contradecía lo que desde una década atrás se estaba proclamando por parte del gobierno, que no era ni más ni menos que el fomentar el uso de las re
novables. Cuantiosas han sido las críticas y presiones desde otros foros públicos, como puede ser Greenpeace, todo tipo de partidos políticos o las asociaciones de consumidores con la intención de poner freno a la autoconsumo-electricomedida, la cual acusan de obstaculizar el desarrollo de las energías limpias.

Con todo, la norma siguió adelante y el pasado 10 de abril terminó el plazo para inscribirse en el registro que el Ministerio habilitó para las instalaciones de autoconsumo, contándose en toda España menos de 40 inscripciones de instalaciones menos de 10 kilovatios (usuarios particulares). Este hecho es muy llamativo; en prensa se especula que hay diversos motivos que pueden justificar este efecto: desconocimiento, temor, rebeldía o la gran oposición de la mayoría de partidos a esta ley, la cual soporta promesas de derogación por parte de las formaciones que aspiran al gobierno.

Sin embargo, ya sea por disconformidad con las disposiciones del gobierno, o cualesquiera otro motivo, esta cuestión no es algo que hoy por hoy podamos tomar a la ligera, ya que según el decreto aprobado, las multas por no tener una instalación debidamente reglada y registrada, puede ascender hasta los 6 millones de euros.

De momento, pues, la norma, contra todo pronóstico y siendo centro de una gran polémica desde hace años, entró y sigue en vigor a pesar de la presión de numerosas instituciones de diversa índole, e incluso la del Parlamento Europeo, que investiga si se está contraviniendo la normativa comunitaria.

Seguiremos informando.

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